WhatsApp

+5363932637

Correo electrónico

hablayaprende1@gmail.com

Spread the love


El apodo cariñoso de mi hijo viene de la película «La educación de Árbol Pequeño». En ella, un niño cherokee (Árbol Pequeño) aprende de sus abuelos a vivir en armonía con la naturaleza y su herencia, creciendo con raíces firmes y respeto por la sabiduría ancestral.

¿Por qué «Árbol Pequeño»? 🌱

Para mí, este nombre simboliza todo lo que aspiro en esta crianza: crecer desde raíces de amor y verdad, observando el mundo con asombro y respeto. Nombrarlo así fue plantar una semilla de propósito. Este blog es el fruto que quiero compartir contigo.

La Lección del Sapo: El Regalo que se pasa al otro

En esa misma película, hay una escena que guardo como un tesoro. En un momento de quietud, el niño protagonista se acerca a su sabio amigo, el indio Willow, y le entrega un sapo.

No es una travesura. Es la práctica de una enseñanza fundamental de sus abuelos: «Cuando uno recibe un regalo, debe devolverlo». No se refiere al objeto material en sí, sino al acto de entregar algo a otro, a la emoción de completar un ciclo.

Esa ley de reciprocidad resonó en mí. Pero mi interpretación es más amplia: no siempre se devuelve a quien te lo dio, sino que se pasa es a quien lo necesite. El regalo se convierte en un río que nutre a toda la comunidad.

El Regalo que Recibí: El Tejido de mi Tribu

Viví este principio de la manera más concreta cuando estaba embarazada. En ese momento de transformación, mi tribu —esas amistades que el destino convirtió en familia— se movilizó con una generosidad que me sostuvo.

Gracias a ellas, la canastilla de mi bebé se llenó no solo de objetos, sino de historias, buenos deseos y, sobre todo, de la certeza tangible de no estar sola. Fue un regalo inmenso. Y, como el pequeño de la película, supe que ese regalo llevaba una instrucción implícita: «Ahora te toca a ti».

Mi Primera Devolución: Cuidar y Pasar a otras Mano

Mi primer acto consciente de «devolución» fue tangible. Cuido con esmero cada prenda, cada juguete que usa mi hijo. Sé que su vida útil con nosotros es una etapa, no un final. Preparo esas mismas cosas con amor para donarlas a otra mamá que las necesite.

Es mi primer «sapo». Es extender la mano que una vez me sostuvo.

Mi «Sapo» más Grande: Este Espacio, «Habla y Aprende»

Pero hay regalos que no son objetos. El mayor que he recibido en esta maternidad es la combinación única de mis roles: ser madre y ser médico especialista en Logopedia y Foniatría.

El privilegio de observar a mi hijo con ojos de científica y corazón de madre ha generado un aprendizaje tan profundo que sentí el deber de compartirlo.

«Habla y Aprende» es, por eso, mi «sapo» más preciado y deliberado. Es la devolución al mundo de todo lo que recibo a diario: el apoyo de mi tribu, las herramientas de mi profesión, las lecciones de mi hijo y mi voz como mujer afrodescendiente.

Este blog no es solo un diario. Es un banco comunitario de observación y ciencia aplicada. Aquí devuelvo:

  • Observación consciente: Para ayudarte a descifrar el lenguaje único de tu bebé.
  • Ciencia accesible: Para que comprendas el neurodesarrollo detrás de cada gesto.
  • Compañía sin juicio: Para que no te falte un espejo donde verte reflejada y una tribu donde apoyarte.

Te Invito a Recibir este «Sapo»… y a Descubrir el Tuyo

Al leer «Habla y Aprende», estás recibiendo mi regalo. Mi devolución. Mi sapo.

No te pido que me devuelvas nada a mí. Pero sí te invito a que, si algo de lo que aquí comparto te sirve, consideres cuál podría ser tu propio «sapo».

Tu devolución puede tomar mil formas:

· Ser un poco más paciente contigo misma.
· Compartir sin juicio una experiencia con otra madre.
· Pasar adelante un consejo útil.
· Simplemente, criar con un poco más de confianza y alegría.


Esta es la filosofía que sostiene todo. Si aún no conoces cómo comenzó esta historia, te invito a leer «Y llegó Árbol Pequeño». https://hablayaprende.com/2026/02/09/y-llego-arbol-pequeno/
Bienvenida, una vez más, a la manada. Aquí, todos somos aprendices y, a la vez, podemos ser el sabio Willow para otro.

Porque así es como se fortalece la verdadera tribu: no cuando acumulamos regalos, sino cuando nos volvemos eslabones activos en la cadena de darlos.

Y para ti, que has llegado hasta aquí: ¿Alguna vez has recibido un «regalo» (material, emocional, un consejo) que luego sentiste la necesidad de «devolver» o pasar adelante? ¿Cómo fue esa experiencia?


Comparte tu reflexión en los comentarios. Construyamos juntas este ciclo virtuoso de cuidado.

Dra. Arianna Fortun Lavin | Logofoniatra | Creadora de ‘Habla y Aprende’, un espacio donde la ciencia del lenguaje se encuentra con la crianza observadora.


#Filosofía, #Comunidad, #CrianzaConsciente, #DarYRecibir, #HablaYAprende, #Tribu.

Artículos recomendados

2 Comentarios

  1. Buenos días Arianna. Por la conexión no te había podido responder. Excelente idea. Y desde tu punto de vista personal y como madre añosa. Éxitos en tu proyecto.

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *