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En este artículo te cuento como alivie los cólicos del lactante de mi bebé, te comparto los tres métodos que me ayudaron; Además, descubrirás cómo estos métodos también estimularon el desarrollo de su lenguaje.

Introducción

Antes de que mi bebé naciera, creía que estaba preparada para todo.(Si deseas saber cómo comenzó esta historia puedes encontrarla en este enlace)

https://hablayaprende.com/2026/02/09/y-llego-arbol-pequeno/

Lo que no sabía es que la prueba más fuerte llegaría con el sol de la octava noche en casa: «los cólicos». Esta es la historia de una madre lidiando con los cólicos del lactante, un regalo inesperado y el descubrimiento de tres métodos que no solo calmaron a mi hijo, sino que me devolvieron la paz.

La Noche que Todo Cambió

Los primeros siete días fueron un sueño. Pero en el octavo, una angustia aguda llenó nuestra casa. Mi bebé lloraba de un modo que nunca había escuchado: desconsolado, con lágrimas, retorciéndose de dolor. Lo examiné completo, probamos pañales calientes, lo paseamos en posición anticólicos… nada funcionaba.

Yo, una mamá primeriza cubana, me sentía fatal y completamente perdida. En medio de esa desesperación, recordé un regalo que había recibido con escepticismo en el último trimestre de embarazo: dos frascos de simeticona en gotas, un verdadero tesoro traído del exterior, ya que en Cuba es difícil y costoso de conseguir. Fue mi primer salvavidas.

La Búsqueda de una Solución Real

La simeticona me ayudó a campear el temporal, pero no era una solución. Pronto llegó el mar de consejos bienintencionados de la tribu: «no comas col, no comas huevo, no comas frijoles». En Cuba, hasta el aguacate de temporada era sospechoso. Dejé de comer casi de todo, y aun así, los cólicos seguían presentes cada tarde/noche, desde la semana dos hasta el cuarto mes.

Sabía que tenía que encontrar una respuesta más profunda. Cuando el preciado frasco se estaba agotando, iniciamos(toda la tribu, en especial mi papá) una búsqueda obsesiva de información. Y ahí, entre tanta teoría, encontré mi triada salvadora.

Lo que la búsqueda nos enseño

Recuerdo que, después de probar de todo, noté que a veces en las mañanas durante el llanto mi bebé se retorcía, se ponía muy colorado y hacía fuerza, pero no siempre lograba hacer popó o expulsar gases. Fue entonces cuando, investigando, encontré un término que me explicó lo que pasaba:

Disquecia del lactante. No era estreñimiento, era que su cuerpecito aún no coordinaba bien.

Disquecia del lactante

La disquecia del lactante es un trastorno gastrointestinal funcional muy común en bebés menores de seis meses . Básicamente, es una falta de coordinación en el momento de hacer caca. El bebé siente la necesidad de evacuar y hace mucha fuerza, pero aún no ha aprendido a relajar el esfínter al mismo tiempo.

Es como si apretara el acelerador y el freno a la vez. Por eso el pequeño se pone rojo, llora, gime y se retuerce, pero cuando finalmente logra hacer caca, las heces son blandas y normales, no duras .

La buena noticia es que este es un proceso benigno que se resuelve solo con el tiempo, a medida que su sistema nervioso madura.

La Triada que alivió los cólicos del lactante y calmaron nuestras noches

Estos tres métodos, aplicados con constancia, cambiaron todo. No son magia, son ciencia y conexión:

  • La Posición «Caballito» para Lactar: Esto fue clave. Esta posición mejora el agarre del bebé, haciendo que trague menos aire, un buen agarre es proporcional a menos gases desde la fuente.
  • Los Masajes Regulares durante el día : Masajear suavecito su barriguita en sentido de las agujas del reloj ayuda a movilizar los gases y así pide expulsarlos a lo largo del día, evitando que se acumulen y causen dolor en la noche. Es un momento de conexión y alivio preventivo. Nota:no es recomendable hacer estos masajes durante el llanto intenso.
  • El Método Piel a Piel (Mi Arma Secreta): Cuando, a pesar de todo, el gas llegaba y el llanto comenzaba, esto era lo infalible. Poner a mi bebé desnudo, solo en pañal sobre mi pecho desnudo, cubierto con una mantita y caminar con él en mis brazos lo calmaba casi al instante. Mi calor, mi olor y el ritmo de mi corazón lo relajaban tanto que, en menos de media hora, expulsaba los gases o los eructos atrapados totalmente dormido, sin dolor. «Era mágico». Se convirtió en nuestro método para todo: para calmar, para dormir, para conectar.

🌟 ¿Esta triada para los cólicos tiene algo que ver con el desarrollo del lenguaje de mi bebé?

La respuesta es sí, absolutamente sí. Cuando estaba en medio de la desesperación de los cólicos, yo tampoco lo sabía. Pero hoy, con la perspectiva que da el tiempo y mi formación como médico Foniatra. (Para más información sobre mi puedes activar el siguiente enlace)

https://hablayaprende.com/2026/02/04/sobre-mi-habla-aprende/,

puedo verlo claro: los tres métodos que me salvaron las noches también estaban sentando las bases para que mi bebé aprendiera a hablar. No es magia, es cinecia, y te lo explico:

  1. La posición «caballito» para lactar: El primer gimnasio del habla Cuando un bebé lacta en una posición adecuada (como el caballito, que además ayuda con los cólicos), no solo está alimentándose. Está realizando un ejercicio completo con los músculos que más adelante usará para hablar: la lengua, los labios, la mandíbula y el paladar . Un buen agarre, que evita que trague aire, es también un agarre que entrena la fuerza, la coordinación y la movilidad de toda la cavidad oral. Es el primer y más importante «entrenamiento» para que, meses después, pueda articular sonidos como /p /, /b/, /m/.
  2. Los masajes abdominales: regulación y comunicación no verbal. Los masajes en la barriguita (siempre en el sentido de las agujas del reloj y nunca en el momento del llanto intenso) no solo ayudan a movilizar los gases. Son una forma de presión táctil profunda que tiene un efecto calmante en el sistema nervioso del bebé . Al calmarse, su cuerpo libera tensión y se relaja. ¿Y por qué es importante para el habla? Porque un bebé relajado, que se siente seguro y atendido, es un bebé que está en disposición de explorar, de balbucear, de imitar sonidos. Además, el masaje es un acto de comunicación: le estás diciendo «estoy aquí, te entiendo, respondo a tu malestar». Esa confianza es la base de todo vínculo y, por tanto, de todo deseo de comunicarse .
  3. El piel con piel, el mejor contexto para aprender a escuchar y a ser escuchado. El piel con piel es, sin duda, mi favorito. Cuando pones a tu bebé sobre tu pecho, no solo lo calmas. Le ofreces un entorno de seguridad absoluta donde su cerebro puede dejar de centrarse en el dolor y empezar a prestar atención a otras cosas: el latido de tu corazón, el ritmo de tu respiración, el sonido de tu voz. Escuchar tu voz de forma repetida y en un contexto de calma, activa poderosamente las regiones de su cerebro dedicadas al lenguaje y las emociones . Es el «concierto sensorial» perfecto para despertar sus ganas de imitar y, más adelante, de emitir sus primeros sonidos.

Preguntas más frecuentes sobre cólico y/o disquecia:

  • ¿Es malo si mi bebé se esfuerza tanto para hacer caca? No, si las heces son blandas, no es malo. Es disquecia, un trastorno de la coordinación, no del tránsito intestinal . Es su manera de aprender.
  • ¿Cuánto tiempo dura la disquecia? Suele aparecer en las primeras semanas de vida y puede durar hasta que el bebé tiene unos 4-6 meses. A medida que su sistema nervioso madura, el problema desaparece solo .
  • ¿Puedo ayudarle a hacer caca con un termómetro o un supositorio? No se recomienda. Estimular el ano de forma sistemática puede interferir en el proceso natural de aprendizaje de la coordinación. Lo mejor es la paciencia y el consuelo .
  • ¿Entonces, qué puedo hacer para calmarle? Acompañarlo es lo principal. Puedes sostenerlo en brazos, mecerlo suavemente, hablarle con calma o darle un baño tibio para relajarlo . La idea es que él solo aprenda a coordinar, pero sintiéndose seguro.
  • ¿Cómo sé si es disquecia o si debería ir al pediatra? Si tu bebé tiene heces duras como bolitas, sangre en las heces, fiebre, vómitos, no aumenta de peso o está muy decaído, debes consultar al pediatra. Si está sano y solo se esfuerza, es probable que sea disquecia .

Conclusión y Tu Turno

Este viaje me enseñó que a veces la respuesta no está en lo que dejas de comer, sino en cómo conectas con tu bebé. De la desesperación más profunda, encontré herramientas que no solo aliviaron su dolor, sino que fortalecieron nuestro vínculo de una manera hermosa.

Otro método que ayudó a manejar la disquecia y/o el cólico de mi bebé fue la Higiene Natural Infantil, eso te lo cuento en la próxima entrada.

Ya está publicada la entrada sobre Higiene Natural Infantil (HNI) aqui te dejo el enlace:

https://hablayaprende.com/2026/03/17/higiene-natural-infantil-el-aprendizaje-que-revoluciono-mi-maternidad-y-la-comunicacion-con-mi-bebe/

https://hablayaprende.com/2026/02/12/por-que-arbol-pequeno-un-nombre-una-promesa/

¿Y tú? ¿Has librado tu propia batalla contra los cólicos? ¿Qué método te funcionó a ti?

Cuéntame tu experiencia en los comentarios. Y si crees que esta historia le puede servir a otra madre que está en la lucha, no dudes en compartirla.

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